MITOS COLOMBIANOS.

6/13/2017

Bogotá, El Ancora Editores, 1988. ISBN: 958-9012-16-1, 254 págs. Ocho ediciones  hasta 1999. Nueva edición: Mitos colombianos. Bogotá, Editorial Santillana, Taurus, Alfaguara, 2008. Colección Punto de lectura. ISBN: 978-958-704-707-3. 349 págs

 

 

 

 

 

 

 

CONTENIDO

 

Introducción………………………………………………………………...11

  1. Concepto sobre los mitos………………………………………………....................…….11

  2. Las supervivencias de los mitos folclóricos

de Colombia y América Latina.…………………………………………...........................................…..17

 

I. LOS MITOS INDÍGENAS

  1. El pensamiento mítico de los indígenas colombianos………………............................................……30

  2. Los mitos cosmogónicos y de la creación………………………....................................…………39

  3. Los mitos astronómicos……………………...………..............52

  4. Mitos de los caudillos y héroes civilizadores………………………………................................62

  5. El mito de la sociedad ideal o “tierra sin mal”………………………….............................................…...73

  6. La mujer en la mitología indígena…………………………………………..........................78 

  7. Los mitos de animales…………………………………………….............……….86

  8. Los mitos de los demonios y espíritus del mal……………………….......

 

II. LOS MITOS CHIBCHAS

  1. La cultura chibcha………………………………………………………........…..114

  2. Mitos de los dioses creadores…………………………………………...................…..120

  3. Mitos de los dioses civilizadores……………………………………….................…..136

  4. Mitos de los caciques……………………………………………………..............156

  5. III.LOS MITOS HISPANICOS Y AFRICANOS

  6. Los mitos en España……………………………………………………...........…..180

  7. Mitos y leyendas del mundo antiguo y medieval sobre tierra

y pueblos ignotos…………………………………………………………................192

III. Los mitos africanos y su influencia en Colombia……………………….................................................. 215

  1. IV. LOS MITOS FOLCLORICOS EN COLOMBIA

  2. Los mitos folclóricos en Colombia………………………………………...........................229

  3. Los mitos antropomorfos femeninos………………………………….........................…...236

  4. Los mitos antropomorfos masculinos……………………………………...........................265

  5. Los mitos zoomorfos……………………………………………………….......293

  6. Las luces fantásticas.…………………………………………………….......................….299

  7. Los mitos que se oyen y no se ven……………………………………..................................…..305

  8. Los espantos……………………………………………………………...308

  9. Los mitos salvacioncitas de nuestra contemporaneidad……………....................................….311

 

Bibliografía……………………………………………………………...317
Índice temático………………………………………………………………….333

 

 

INTRODUCCIÓN

 

  1. Concepto sobre los mitos

 

En los campos y pueblos de Colombia existen numerosos mitos folclóricos, relacionados con otros mitos de América y del mundo, los que conforman una mentalidad mítica, cuyo estudio es indispensable para el conocimiento de las ideas, sentimientos y actitudes populares ante los cambios acelerados de la época contemporánea.

 

Con frecuencia escuchamos a nuestros campesinos cuando hablan de la Madremonte, el mito tutelar que impera en la selva y rige los vientos, las lluvias y todo el mundo vegetal; o del Hojarasquín del monte, el mito de las selvas con apariencias zoomorfas y antropomorfas, con cuerpo musgoso, entrelazado de bejucos y coronado de flores silvestres; o de la Patasola, el mito femenino de gran ferocidad, con caballera enmarañada y con una sola pata; o del Patetarro, el genio maléfico, masculino, que lleva el muñón de la canilla que le falta metido en un tarro de guadua; o del Bracamonte, el mito de las zonas ganaderas, que espante a los ganados en las cercanías del monte y anuncia la peste a los hatos; o de la Llorona, que se distingue por sus plañidos macabros y aparece como una mujer de largas vestiduras y rostro de calavera llevando en sus brazos un niño muerto; o de los mitos del Mohán, el Poira, el Cucacuy, la Candileja, las Ilusiones, La Mancarita, la Lengüilarga, el Gritón, el Sombrerón, los Duendes, los Espantos, las Brujas, Animas y muchos otros que recorren los campos colombianos y, en general, latinoamericanos.

 

Algunos mitos son el temor de los caminantes en las noches de oscuridad: vengativos, chanceros y madrugadores; asustan a los campesinos, despistan a los cazadores, enredan las atarrayas a los pescadores, se encolerizan con los aserradores en los bosques, sobresaltan a las doncellas, esconden a los niños recién nacidos y bellos , espantan a las gentes que regresan a sus casas después de los velorios y de los alumbrados, y hacen perder del camino a quienes entran en los bosques o en las selvas, envolviéndolos con el embrujo de los matorrales. Cada región tiene sus mitos y señalados los lugares de los encantos, y la gente cree en ellos “porque los hay, los hay”.

 

Los mitos folclóricos los encontramos en todos los países del mundo. La imaginación primitiva, desde hace milenios, creó una serie de deidades y les dio forma corpórea, visible y vivientepara explicarse el origen de las cosas y de los hombres y para permitirles a estos últimos sentirse parte de la naturaleza y afirmar su fraternidad con las especies animales y sus relaciones con los astros y las plantas. De ahí que los mitos sean un conjunto de creencias brotadas del fondo emocional, que se expresan en un juego de imágenes y símbolos y que se manifiestan como fuerzas operantes en la sociedad. Asimismo, como una estructura mental operantes en la sociedad. Asimismo, como una estructura mental con cuyo auxilio se nos hacen asequibles ciertas configuraciones históricas que, de otra manera, permanecerían cerradas a nuestra comprensión.

 

Mircea Eliade, en su obra Mito y realidad, señala los aspectos más destacados en la estructura de los mitos: ellos enseñan a los hombres las historias primordiales que los han constituido esencialmente y todo lo que tiene relación con su existencia.


Los mitos relatan no solamente el origen del mundo, de los animales, de las plantas y del hombre, sino también los acontecimientos primordiales a consecuencia de los cuales el hombre ha llegado a ser lo que es hoy. Si el mundo existe, si el hombre existe, es porque los seres sobrenaturales han desplegado una actitud creadora en los comienzos.

 

El conocimiento de los mitos equivale en algunos pueblos a llegar al secreto del origen de las cosas y a la adquisición de un poder mágico sobre ellas, gracias al cual se logra dominarlas, pasó en los orígenes es susceptible de repetición por la fuerza de los ritos que se hacen para reactualizar el mito periódicamente.

El mito es una realidad viviente de los que se cree acaeció en los tiempos originarios, e influye continuamente en el mundo y en el destino de los hombres. Por ello, el mito no es mera historia contada, sino realidad vivida. Para un campesino antioqueño, la Madremonte no es una leyenda que se cuenta y se escucha, sino una realidad que se vive y que posee una fuerza mítica que invade el espíritu de las selvas; lo mismo ocurre con la Llorona o los Duendes en la mayor parte del país y en general de Hispanoamérica.

 

Los creyentes de los mitos dan mucha importancia a la manifestación de la fuerza en los fenómenos naturales, humanos y animales; cualquier cosa que manifieste fuerza o relación con lo trascendente es sacro y por consiguiente puede ser venerada. Los astros, los mares, los ríos, las montañas, los animales, las plantas, los fenómenos naturales y aun los mismos hombres pueden ser mitificados, en cuanto revelan una fuerza o el espíritu que los anima.

 

En la mentalidad mítica los hombres se ligan estrechamente al medio circundante, del cual extraen las fuerzas vitales y las mitifican. No existe por consiguiente la noción del mundo como “objeto” puesto frente a él, sino que es uno con él. EL hombre se encuentra en comunión con el mundo, mediante la fuerza que es participada y manifestada por doquier, la cual permite establecer una acción recíproca. Este mundo circundante es un mundo sacro por revelar “algo distinto” de lo que en sí, y por tanto, la relación entre el hombre y el mundo es una dimensión fundamentalmente mágico-religiosa.

 

Un aspecto que tenemos en cuenta en el estudio de los mitos es su estructura de larga duración y su permanencia sin cambios durante muchos siglos. En los pueblos en que los mitos son la esencia de la sociedad, se suprime la historicidad del instante. La larga duración lleva a la permanencia y a la identidad del ayer y el mañana; el fin es idéntico al comienzo. Esta atemporalidad lleva a la vivienda del mito y a su realidad siempre presenta.

 

Claude Lévi-Strauss, en su ensayo “La structure des mythes”, encuentra la permanencia de los mitos. Estudia el mito europeo de Edipo y lo compara con algunas adivinanzas de los indígenas de Norteamérica y algunos mitos de otros pueblos. Existe una permanencia y una relación entre los mitos de diversas regiones; a través de ellos se percibe la estructura de las ideas e instituciones de las sociedades.

 

En Colombia y en general en América existen numerosos mitos relacionados con otros mitos de Europa, Asia, África y Oceanía; en la misma forma, se manifiesta una ligazón estructural de unos con otros.En su obra “Le cru et le cuit”, Claude Lévi-Strauss ha analizado más de doscientos mitos de América del Sur en los cuales hay un engranaje que los inter-relaciona. Cada mito despliega su sentido en otro que, a su vez, alude a otro, y así sucesivamente, hasta que todas esas alusiones y significados tejen un texto: un grupo o familia de mitos.

 

Los estudios antropológicos llevan al planteamiento de la comunicación de los mitos entre ellos por medio de los hombres y sin que éstos lo sepan. El grupo social que elabora el mito ignora su significado; aquel que cuenta un mito no sabe lo que dice, repite un fragmento de un discurso, recita la estrofa de un poema cuyo principio, fin y tema desconoce. Lo mismo ocurre con sus oyentes y con los oyentes de otros mitos. De ahí la necesidad de llegar a una sintaxis del sistema mitológico americano y relacionarlo con los sistemas mitológicos indoeuropeos, asiáticos, oceánicos y africanos.

 

El estudio de los mitos es importante en el folclor, la ciencia del saber popular y de la civilización tradicional. Ellos reflejan la concepción del ultramundo, del mundo y de la vida, de una civilización tradicional que ha sido transmitida oralmente durante muchos siglos y cuyos orientes se pierden en el tiempo, pero cuya vigencia y realidad presenta permanencia y supervivencias. En los mitos populares encontramos elementos que han perdurado durante muchos siglos y una difusión a nivel mundial que permite tanto la comparación de las diversas regiones como la estructura central, es decir, las singularidades y las permanencias.

El folclor investiga los mitos y creencias que han penetrado profundamente en el alma popular y que hacen parte del Saber del Pueblo; ellos se manifiestan como vigencias que permanecen por tradición en el tiempo y que son del dominio de las masas populares, aceptándose o transmitiéndose de generación en generación.

 

El folclor de los mitos refleja una concepción del mundo y de la vida elaborada por las masas populares, y su estudio nos lleva al conocimiento de las manifestaciones espirituales más auténticas de la cultura popular tradicional. Unos mitos son teogónicos porque relatan el origen y la historia de los dioses; otros son cosmogónicos porque explican la creación del mundo; otros son etiológicos porque explican el origen de los seres y de las cosas; otros son escatológicos porque buscan explicar el futuro de los pueblos y el fin del mundo; otros son morales y se manifiestan como una lucha constante entre el bien y el mal; otros son antropogónicos, relaticos a la aparición del hombre. 
 

Los mitos son hechos folclóricos colectivos porque son comunes a una colectividad que los usufructúa, transmite de generación en generación y difunde a nivel regional, nacional, continental y mundial. Son anónimos porque no tienen autor conocido y su origen se remonta a tiempos muy antiguos. Son hechos folclóricos funcionales porque ejercen una función en la sociedad que los posee y disfruta. Son tradicionales porque se transmiten y perduran como supervivencia del pasado, manifestando continuidad y permanencia. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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© 2017 Javier Oampo López Ph.D

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